Every Breath You Take – The Police

Every single day
And every word you say
Every game you play, every night you stay
I’ll be watching you

11:45 de la mañana en un instituto cualquiera. Segundo de bachillerato. Ella juega con el pelo de Sara y piensa en el canon de belleza a lo largo de los siglos, y en las feministas, y en la libertad y en si se depilarían en el XVIII porque claro, todas pálidas y perfectas con sus bracitos apuntando al cielo y ni una mísera mancha en su inmaculada axila, lo que debió de doler… o igual fue tan solo una licencia artística del autor que del nivel de enamoramiento ni veía los pelos de su amada…
-(suspiro)
-(shcns)
-(eing?)
-(ya no los hacen como antes…)

YA NO LOS HACEN COMO ANTES SEÑORES. Y a Sarita. Futura médico. ¡Futura cirujana que narices! Se le cayó toda credibilidad.
Por que Sarita quería un Petrarca, quería un enamorado, un pseudoacosador que escribiese poemas sobre ella, uno por cada día del año nada más y nada menos, alguien que la amase incondicionalmente aun habiéndola visto poco más de tres veces en toda su vida *pero enamorado de queeeé*, quería casarse y tener once hijos con otro hombre pero, por dios, que no le faltase su subidón de moral en forma de hombrecillo deprimido y suspirando por sus huesos porque le hacía falta. FALTA.
Y Sarita se convirtió en un reflejo de ella misma. En lo que veía un hombre que apenas la conocía por que tristemente no se conformaba con lo que se reflejaba cada mañana en el espejo.
Y Sarita siguió hablando de feminismo, siguió manifestándose, siguió denunciando todos y cada uno de los micro-machismos o comentarios sexistas que llegaban a sus oídos. Sarita siguió quejándose cada vez que un chico le sujetaba una puerta por simple educación alegando que ella misma era perfectamente capaz de abrirlas solita, que no precisaba de la ayuda de nadie y menos de alguien como él *pobres hombres normales*.
Y Sarita siguió escuchando esa horrible canción de Police.. que a mi me da más miedo que otra cosa. Y qué entendemos por amor. Y qué hacemos con nuestra vida si seguimos teniendo el mismo concepto absurdo que el pobre de Petrarca que vivió por y para alguien que ni siquiera sabía de su existencia.

*RIP*

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